Foto: Nicolás Galuya (UNO)
El segundo semestre futbolístico de Ferro comenzó repartiendo cuotas de ilusión a los hinchas, metiéndose de lleno en la pelea por el ascenso y con las ganas de continuar pasando instancias en la Copa Argentina.

Este TRIUNFAZO, sí así con mayúsculas, del sábado en Mendoza colocó al verdolaga en la cuarta posición de la tabla general y merced a los resultados no tan positivos de los demás equipos pudo culminar la fecha sin que le arrebaten el lugar.

Ferro debía dar una muestra de personalidad y carácter en territorio ajeno si quería adentrarse definitivamente en la lucha por el ascenso. La suerte y los planteos muchas veces desacertados y cautelosos por demás, no nos permitían ver al conjunto de Broggi en plan ganador cuando salía de Caballito.

La cita en el Bautista Gargantini no daba margen a especulaciones. Independiente Rivadavia, que se encontraba a tan solo 1 punto por debajo de Ferro, tenía la intención de pasar al frente y mejorar sus expectativas en el torneo. Ferro se jugaba algo más que tres puntos y la chance de meterse de lleno en zona de ascenso ante un rival acechante. Necesitaba dar pruebas concretas de que podía hacerse fuerte lejos de casa y asumir el rol protagónico.

Luego de un comienzo donde el local ejerció toda la mayor presión posible para quebrantar las dos rigidas lineas de cuatro que se abroquelaban hacia la valla defendida nuevamente de manera suprema por Limousin, se flexibilizó el esquema, Ferro recuperó la pelota, la durmió y el trámite fue emparejándose.

El arranque amenazante de los mendocinos se diluyó cuando Mozzo y Alderete entraron a cortar todas las usinas futbolísticas. Y cuando el trámite conducía a una inexorable siesta, apareció el "Pupi" Salmerón para sacudir la modorra. La prestancia goleadora del nueve de Oeste cambió todo el panorama y obligaba otra vez a Independiente a tomar la iniciativa, que tendría un par de ocasiones para el empate pero fueron resueltas de manera impecable por Limousin. Moría el primer tiempo y crecían las ilusiones verdes de llevar los 3 puntos a Caballito.

Durante el complemento las acciones no variaron demasiado, sólo que el conjunto de Broggi se aprestó a resguardar la diferencia con mayor tenencia y dejandole pocos espacios al local. Ambos equipos desarrollaron su lucha en el mediocampo y no tanto en las cercanías de las dos áreas. Ese juego al que a Ferro se estaba amoldando mejor, finalmente lo terminaría favoreciendo. Psicológicamente Independiente se derrumbaba poco a poco y el verdolaga se fortalecía, creyendo que podía agrandar esa diferencia para no dejar dudas.

Y en ese mar de confianza que invadió a Ferro, aparecería nuevamente la figura del "Tati" Coll, que reemplazó a Bazán, para liquidar el trámite sobre el final. Ferro despejaba interrogantes, propios y ajenos. Ferro daba esa prueba de carácter que en este momento tan delicado del campeonato se necesitaba. Por un lado para seguir sumando puntos y engrosar el promedio del descenso. Por otro, meterse plenamente en la lucha para volver a Primera. Y de yapa, llegar más que afinados para el choque con Rosario Central por la Copa Argentina.

Ferro logró ese TRIUNFAZO esperado. Y el que puede dar paso a otros que nos acerceque cada fecha un poquito más hacia el sitio que la historia nos obliga a recuperar.