Transeúnte sin identidad


"Un transeúnte demuestra calidad cuando un verso trae" cantaba Federico Moura al frente de Virus allá por 1987, época en la que ni en las peores pesadillas se nos presentaba la idea de una estancia de dos décadas en el ascenso.

Ferro traía un verso a principios de 2020. Jorge Cordon lograba imponer su idea más allá de cualquier resultado: ganara o perdiera veíamos a un equipo protagonista que respetaba cada fin de semana una línea de juego, una entereza física y emocional que nos permitía soñar con la vuelta a Primera hasta el corte abrupto de la competición por la pandemia.

Pero los pilares que en marzo aceitaban el motor de la "Cordoneta" dejaron de estar a la altura de las circunstancias y la responsabilidad comenzó a caer en juveniles como Ramírez, hoy relegado al banco. Los experimentados, aquellos que zafaron de las lesiones y que debían asumir la mayor cuota de responsabilidad rozaron el límite de la displicencia.

Con mucho en contra y poco a favor, Ferro volvía a tener en Río Cuarto armas para comenzar una siembra que le permitiera retomar la ilusión de cara a la segunda parte del torneo. Pero también acarreando el estigma de que somos el equipo que no corta rachas y son los demás quienes las cortan con nosotros. Y Estudiantes revalidó nuestro karma y así logró su primer victoria en 5 partidos.

Fue el cachetazo que no queríamos porque siempre deseamos ver ganar a Oeste. Aunque intuíamos en la previa que el golpe podía llegar a suceder. 
 
Teníamos esperanza de que en este viaje a tierras cordobesas comience la siembra para cerrar esta primera fase nefasta y encarar una segunda parte más acorde a las expectativas y la grandeza de la institución. Pero sabemos que la constante en Caballito es siempre romper con las ilusiones sin siquiera haber llegado a la posibilidad de agotar todas las instancias. 

¿Resurgiremos repentinamente de las cenizas acumuladas de un pasado glorioso cual ave fénix o como esa Cenicienta cansada de recibir maltratos y tener aunque sea una noche encantada?

¿O volveremos a terminar con la ñata pegada al vidrio envidiando alegrías ajenas?












Fotos: Daniel E. Silva para Ferro Energía Verde


Escribir un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente