Ferro sigue haciendo de este torneo una montaña rusa. Tras dar señales de mejoría con Arsenal, cayó en la noche del viernes frente a Defensores de Belgrano en otra actuación deleznable.
Orfila repitió la formación de la última victoria, ofreciendo cierta previsibilidad en cuanto a nombres y a un funcionamiento que dió resultados.
Comenzó manejando la pelota el verdolaga, sin demasiada profundidad pero más insinuante que el "Dragón", apostando a la subida permanente de Grana por el lateral derecho y a la movilidad de Torres entre bandas buscando sociedades para vulnerar la férrea última línea local.
Pasados los primeros 15 minutos la hegemonía de Oeste fue diluyéndose, en parte porque Aguirre tomó la posta en Defensores para sacudir la modorra y conducir las acciones ofensivas de su equipo, que lentamente comenzaba a llevar peligro hacia el arco defendido por Andrés Bailo.
La sensación que dejó el primer tiempo fue netamente de preocupación. Ferro debía volver a tomar las riendas del trámite que su rival se llevó al descanso para evitar un desenlace trágico.
Defensores no le dió chance al verde y a los dos minutos del complemento, un cabezazo de Gustavo Fernández en al área chica abrió el marcador.
Con la ventaja obtenida, los dirigidos por Fabián Nardozza volvieron a cederle el balón a Ferro que no supo que hacer. Todo era caótico en el conjunto de Caballito y en el súmum del desorden, a los 40 minutos, Dorregaray dió la estocada final. Adiós a la Copa Argentina y al deseo de terminar el año en posición de ingreso al reducido o al menos más cerca de lo que finalizará al concluir la decimotercer fecha. Y tampoco deja de preocupar el promedio del descenso, dónde se ubican tan sólo tres equipos por debajo: Villa Dálmine, Quilmes y Los Andes.
Se viene una pretemporada crucial, dónde a Ferro no le quedará otra opción que hacer las cosas de la manera correcta y dejar de ser un equipo prácticamente sin alma, el equipo más goleado, de los que más derrotas sufrió y al que todos se le animan para cortar malas rachas. El mínimo error nos llevará hacia el cadalso y a sufrir otra vez la misma historia de cada año. O peor.