Un 4 de mayo de 2002, una sensación de orfandad nos invadió a los verdolagas. Gerónimo "Cacho" Saccardi traspasaba la barrera de la eternidad, dejándonos una pila de lecciones en torno a la caballerosidad deportiva y el amor por una camiseta.
Los propios, aprendimos de su lealtad y ejemplo, el que nos mantiene cada fin de semana tras otro, por más pálidas que nos sacudan, firmes en donde alguna vez hubo tablones y hoy el cemento reverbera el aliento. 
Los extraños, también han sabido de sus valores, de su partida de Caballito hacia España, para regresar únicamente hacia la que fue, es y siempre será su casa: Ferro Carril Oeste.
"Cacho" de Oeste y del universo, culpable que de chiquitos no quisieramos el número 10 o el 9 en la espalda y nos encapricharamos con tener el 5 estampado en cualquier camiseta. Culpable de que nos hayas arrancado llantos de felicidad, de tristeza, pero siempre surgidas del corazón, el que un día te dijo basta! y aún así no fue suficiente para que tu espirítu siga latiendo entre nosotros. 
Nos reafirmaste que "la sangre es verde" y por más ausencia acumulada durante tantos años, de no cruzarte caminando por Honorio Pueyrredón o tomando un café en alguna esquina del barrio, siempre estás presente.
"Cacho"¿alguien dijo qué te fuiste? pero si siempre estás llegando !!! justo a tiempo para encendernos el alma y no claudicar con los principios de fidelidad a nuestro glorioso escudo, nuestra historia. Esa que necesita de tu leyenda, de tu esencia pura e incorrompible para explicarles a los que están aprendiendo a pisar los escalones del templo la locura y lo inoxidable de esta pasión.