Apuntando alto

(Foto: Agencia San Luis)
Ferro consiguió un triunfo importantísimo en el díficil "Coliseo", dónde el Estudiantes puntano se hizo un hueso duro de roer durante la temporada anterior y pretendía repetir en la presente.
Al conjunto de Perazzo le bastaron tres minutos de juego para ponerse en ventaja con un cabezazo de Rodrigo Mazur, luego de un centro del cada vez más sorprendente juvenil Martín Ojeda.
Esa ventaja se mantuvo inalterable durante el resto de la partida por tres factores fundamentales, comenzando desde los cimientos del esquema de Perazzo: la fortaleza defensiva que permitió neutralizar los embates de los delanteros albiverdes y el riesgo que insinuaba el movedizo Roldán. Limousin desde el arco también aportaría lo suyo ofreciendo seguridad con sus manos y templanza ante cada pelota que llovía hacía el área chica.
Luego el mediocampo que lejos de convertirse en un aguantadero del balón, fácil tentación en esta categoría cuando se abre el marcador casi desde el vestuario y más en condición de visitante, persiguió la misma tónica demostrada en las primeras fechas. Es decir, buscar rápidamente la salida que permita generar explosividad en la ofensiva. Allí se luce intermitente pero con toques magistrales Sebastián Navarro, el casi tercer delantero Ojeda y la tenacidad de Aquino y Ménguez para morder y buscar rápidamente la descarga sin rodeos.
Arriba, la tarea incansable del "Pupi" Salmerón que si no la emboca propicia los espacios para la aparición sorpresiva de algún compañero dispuesto a fusilar. La compañía de Leandro Díaz, a quién ocasiones para convertir no le faltan pero le cuesta afinar la puntería, le vino perfecta el cordobés ya que toda el peso ofensivo no recae sobre él.
Los ingresos de Incorvaia, Affranchino y Alderete no desentonaron y ofrecieron respuestas cuando el equipo mas lo necesitaba.
Ferro mantuvo un orden, pasó algun que otro momento de zozobra pero sin que esto dañe la imágen y la intención de protagonismo que Walter Perazzo le quiere imprimir al equipo.
En apenas tres jornadas de un certámen que dura apenas seis meses y otorga solamente un ascenso, da esperanzas el desenvolvimiento de los muchachos  a los que les toca defender la camiseta de Oeste.

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