El que no sufre no gana


Si no existe una pizca o a veces altas dosis de sufrimiento, no es Ferro. En Caballito hubo un partido que se mantuvo fiel a esa condición que de unos meses para acá nos tiene a todos los hinchas en vigilia perpetua.
Si no se sufre, no vale; una prédica que no es ajena a estos tiempos y la venimos padeciendo históricamente pero ahora tiene otro gusto al paladar. Más dulce que agrio. Dulce, porque es la primera vez en 15 años de peregrinaje por la intrascendencia y de siempre quedar a medio camino de las expectativas, que saboreamos la posibilidad del ascenso como algo factible.
Hay un equipo que a veces puede no tener su mejor tarde en cuanto al despliegue táctico, cometer errores conceptuales que cuestan goles en contra. Pero es también un equipo con la reserva anímica suficiente para dar batalla hasta el último segundo de juego, que suplanta con actitud guerrera las ocasiones dónde el rival te sofoca las ideas.
Frente a Sportivo Belgrano, Ferro volvió a demostrar que tiene un equipo capaz de afrontar cualquier adversidad. Aún cuando desde la platea o la tribuna nos comamos las uñas, en el césped hay once actores que rinden culto a la paciencia y el orden pero no a la pasividad. Hay un ejército de jugadores que entendieron en el momento justo de la campaña que la camiseta de Oeste necesitaba ser reivindicada frente a propios y extraños. Que ya tenía demasiados jirones causados por la angustia y la frustración.
En la tarde-noche del domingo Ferro pudo haber facturado más de tres goles. Pero también pudo haber sufrido una caída temprana de su valla cuando todo estaba en cero. La aparición goleadora de Salmerón cuando minutos atrás Limousin dejaba con las ganas del batacazo al conjunto de San Francisco, puso a Ferro en una posición dominante del encuentro, que hasta ese momento le costaba resolver en los últimos metros.
Ferro se mostraba superior gracias a la dinámica de Medina que manejaba el ataque desde el sector derecho con bastante libertad, debido a que todas las marcas iban en dirección a Bazán que si bien mejoró su juego y se mostro desequilibrante, prefería resolver las jugadas de forma individual aún con tres hombres encima, dilapidando jugadas que podían haber desembocado en más riesgo.
La tranquilidad duró poco porque Aróstegui lograría el cometido del que ya había dado señales de alerta. Marcaba el empate en el medio de una defensa que desatendió las marcas a menos de 5 minutos para el cierre del primer tiempo. Sin llegar a ser un baldazo de agua fría, la igualdad de la visita obligó a prestar un poco más de recaudos al eje constituido por Fabello, García y Aróstegui, aprovechadores de cada error y hueco por donde podían filtrar sus contragolpes diseñados de manera simple para que con tres o cuatro toques, haya escenas de suspenso en Caballito.
Ferro saldría más afinado y vertical en el segundo tiempo. Ya no respondía solamente a profesar la hegemonía del balón y buscar con paciencia el momento justo para el pase final. Se soltaba Mazur definitivamente por la izquierda y Bazán ya tenía un respaldo para sus incursiones por si el segundo intento de gambeta fracasaba.
Y aparecería fundamentalmente el "Chino" Vizcarra, luego de una breve sequía, para anotar el segundo gol de Oeste, tras una jugada de pizarrón que dejó a Bailo sin chances. Faltaba todavía poco más de media hora para el pitazo final y el trámite ponía la presión sobre los cordobeses, obligándolos a salir de su efectiva pero hermética propuesta limitada al error ajeno. Sintió el golpe Sportivo que comenzó a desconcentrarse frente a un verdolaga vestido de blanco que iba a fondo para liquidar el pleito.
Hacia los 23 minutos, en una mala salida aprovechó el "Pupi" Salmerón para robar la pelota, encarar directamente al arco y poner el marcador 3 a 1. Doble festejo del 9, que en ese instante también ingresaba al Top 5 de goleadores históricos de Ferro. El conjunto de Broggi se floreaba ante su público, tocaba de un lado al otro y parecía que el cuarto gol decantaba en cualquier momento. Pero no vale si no se sufre y sobre el final volvería la figura de Aróstegui para darle vida a su equipo que estaba contra las cuerdas y rezando no recibir más goles.
Afortunadamente Ferro se plantó y no vió peligrar su victoria aún con lo ajustado que se presentaba el score, permitiendo que Caballito siga en un clima permanente de celebración, expresando la intención de copar Mar del Plata el próximo sábado.

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