Sin freno a la ilusión


Parada bravísima la que se presentaba en Pergamino. Douglas Haig venía remontando sus aspiraciones de ingresar al reducido con una racha de 12 partidos sin conocer la derrota y sosteniendo la valla en cero durante 595 minutos
Pero Ferro no venía con menos pretensiones que el local. Asentado en la cuarta posición de la tabla general y con varios equipos pisándole los talones y esperando una caída para que puedan pegar el zarpazo, llevar un punto a Caballito podía considerarse positivo de acuerdo a como se dieran las circunstancias del encuentro y los resultados de otros partidos. Pero para quién suscribe, no cabía otra posibilidad que ir por el triunfo. Y así se dió.
La formación dispuesta por Marcelo Broggi generaba ciertas dudas debido a las salidas de Vernetti, Vizcarra y Aquino. Sea por las razones que fueran (táctica, rotación, cansancio) el cambio de fichas en otra disputa crucial por mantenerse firmes en la pelea por el ascenso era una incógnita. Medina tomó la banda derecha, Alderete se acoplaba a Mozzo en el doble cinco y Gómez fue el encargado de acompañar al "Pupi" en la ofensiva. Luego hubo dos cambios obligados por acumulación de amarillas: Coll tomando la posta de Bazán, cambio cantado desde hace rato ya que el "Tati" ofreció mejores respuestas que el riojano en las últimas fechas e Incorvaia por Casais. Otro cambio que quizás no afectaba mucho al funcionamiento general del equipo fue el de Sainz por Achucarro que venía alternando buenas y malas.
Acomodadas las fichas y con el correr de los minutos, Ferro pasó de estudiar la propuesta del conjunto local a disputarle la hegemonía del trámite.  La pausa de Coll y la velocidad de Gómez fueron llevando el riesgo hacia el área de Douglas que depositaba sus esperanzas en el despliegue de Canuto y la presencia de Martín. Con las acciones emparejadas, el primer tiempo resultó en una paridad dónde cualquiera podía pegar el grito que rompiera los vidrios de un marcador cerrado.
La idea que fue cocinando lentamente el once incial de Broggi salíó del horno a los seis minutos del segundo tiempo. Un centro de Medina (luego de una corajeada de Mazur, factótum de la jugada) que encuentra a un Gomez trastabillando en el área chica pero que tuvo la garra suficiente para tocársela a Salmerón, que certero para definir, rompió la red y el invicto de Perafán.
Douglas fue a la carga por el empate pero se topaba con una defensa dónde la figura de Frontini (patrón indiscutido del fondo) y la seguridad de Limousin permitían que sean mínimas las zozobras y no pongan en crisis las virtudes de orden y paciencia que pregona el verde.
Al ir perdiendo el control de la pelota por la presión del local, Broggi  decide mandar al campo a Vernetti por Medina.  Al rosarino le costó tomar la batuta pero siempre mantuvo la intención de manejar los hilos del contragolpe en pos de liquidar el pleito.
Y así fue que en una jugada que parecía tener una conclusión desaparecibida, Vernetti edificaría el súmmum de la noche pergaminense. Luego de una pifia dirigida hacia el campo de Douglas y que ya estaba perdiéndose por el lateral, redimió el yerro con la actitud de apretar al defensor Stelle que tranquilamente cubría el esférico. Con ese hambre de ir por más, Vernetti roba la pelota, pone quinta a fondo y manda un centro que Vizcarra deja pasar para una nueva aparición goleadora de Salmerón que se tomó su tiempo para definir, dejar en ridículo a Moreno y sin chances a Perafán que atinó solamente a a mantenerse bajo los tres palos.
Salmerón facturaba por dos y Ferro por tres, para dejar bien claro que este equipo continúa haciéndose cargo de toda la ilusión depositada de los hinchas.
A tan solo ocho fechas para el final, el verdolaga se consolida y nos deja a todos expectantes de que un sueño, no quede solamente en eso.

 


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